LA MATERIA DE BRETAÑA EN GALICIA


Las aventuras del Rey Arturo son patrimonio de la literatura universal e incluso sus hazañas han sido trasladadas al cine varias veces. Estos son los orígenes de esta leyenda y, en concreto, de la extraordinaria influencia que este mito ha ejercido en la cultura gallega
Un mito basado en un hecho real
El mito del Rey Arturo, de orígenes muy antiguos, parte de un acontecimiento histórico cierto: Arturo (501-542) fue un rey bretón que gobernó en las tierras de Cornualles y Devon. En los siglos de las invasiones de anglos y sajones en Britannia, muchos bretones huyeron masivamente a las tierras de Armórica y Gallaecia, pero la mayoría se quedaron luchando contra los germánicos. Arturo unió a los bretones organizando una resistencia que impidió a aquellos conquistar el sureste de la isla durante muchos años.
En la Materia de Bretaña se mezclan el hecho histórico de las guerras del Rey Arturo contra los sajones, el fondo mitológico celta, y la religiosidad cristiana europea del primer milenio. Esta amalgama de elementos románticos y sobrenaturales fascinó de tal modo al público medieval que, desde el lugar originario de la literatura arturiana, ésta se expandió rápidamente de Dinamarca a Portugal, de Irlanda a Bohemia, en todas las lenguas europeas.

La llegada de la Materia de Bretaña a Galicia
La Materia de Bretaña fue conocida tempranamente en el Reino de Galicia. En el Museo de la Catedral de Santiago de Compostela está expuesta una columna procedente de la antigua fachada norte de la Catedral representando varios episodios de la vida de Tristán y confirmando así que una primitiva versión del Libro de Tristán era ya conocida en Compostela entre 1105-1110.
El emplazamiento del Tristán en la Porta Francíxena supone la llegada de la Materia de Bretaña a Galicia por las peregrinaciones de Scoti, Galli, Britones, Cornubienses, como relata el Codex Calixtinus. Pero hay que tener en cuenta la teoría de un traspaso originado en las relaciones marítimas con las Bretañas, recordando que el Obispado de Bretoña mantuvo contacto con otros monasterios La Materia de Bretaña en la cultura popular gallega
Los pueblos celtas se caracterizan por la importancia de su tradición oral, especialmente viva en Irlanda, Bretaña y Galicia. De relación directa con el Ciclo Bretón son las leyendas de San Amaro, San Brandán y de otros buscadores del Paraíso, cuentos procedentes de los Imrama, relatos compuestos en Irlanda desde el s.VII, que nos recuerdan los viajes que en semejantes condiciones realizan los personajes de la epopeya céltica: Tristán, Galahad...
De especial relevancia es la Leyenda del Santo Grial, relacionada con numerosos santuarios eucarísticos gallegos, y especialmente con el de O Cebreiro. El Santo Grial es la Bandera Gallega histórica, actualmente Escudo Nacional, y también símbolo de Cornualles.
La memoria del Rei Artur o Artús continúa presente en apellidos y en leyendas como la de la Laguna de Antela, según las cuales el Rey yace allí sumergido, acompañado por sus caballeros, encantados bajo forma de insectos, esperando el día que Arturo despierte de su sueño.
Del druída Merlín pervive una vaga presencia. Tres parroquias gallegas reciben su nombre, en la sierra de O Careón, en la sierra de Orrea, y en Chantada. Se conserva un dicho popular muy significativo "Sabes más que Merlín". Leandro Carré afirma que había oído hablar de Merlín y que los viejos de su aldea sólo recordaban que Merlín era un hombre "que sabía mucho". Alvaro Cunqueiro por su parte escribió los célebres cuentos Merlín e Familia evocando las narraciones de Merlín que le contaba de pequeño una vieja criada.

La Materia de Bretaña en la literatura gallega contemporánea
Tras el colapso económico y cultural de la anexión al Reino de Castilla, el Romanticismo marca el renacimiento de la Materia de Bretaña en la literatura gallega, destacando Ramón Cabanillas como el autor que más evocó las aventuras arturianas en sus obras (A Espada Escalibur, O Rei Artur, O Cabaleiro do Santo Grial, O fillo de Celt...).
Recientemente, escritores de la categoría de Alvaro Cunqueiro (Merlín e Familia, Crónicas do Sochantre) o Xosé Luís Méndez Ferrín (Percival e outras historias) han contribuido con obras reconocidas como parte de la mejor literatura gallega del s.XX a afirmar la existencia de un género bretón genuinamente gallego, atribuido por investigadores de la categoría de Henry Thomas, Menéndez Pelayo, Pierre David o Rodrigues Lapa a la afinidad étnica y espiritual céltica.




EL REY ARTURO


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El Rey Arturo en su armadura de guerra, estatua en bronce del siglo XV, se encuentra en la tumba del emperador Maximiliano I —fallecido en 1519— en Innsbruck.[1]
El rey Arturo (en galés y en inglés: Arthur) es un destacado personaje de la literatura europea, especialmente inglesa y francesa, donde aparece representado como el monarca ideal, tanto en la guerra como en la paz. Según algunos textos medievales tardíos, fue un caudillo britano que dirigió la defensa de Gran Bretaña frente a los invasores sajones a comienzos del siglo VI. Su historia pertenece principalmente a la leyenda y a la literatura, aunque se discute si Arturo, o un personaje similar en el que se habría basado la leyenda, existió realmente.
Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas, en poemas galeses como Y Gododdin. El primer relato de la vida del personaje se encuentra en la Historia Regum Britanniae, de Geoffrey de Monmouth, quien configuró los rasgos principales de su leyenda. Monmouth presenta a Arturo como un rey de Gran Bretaña que derrotó a los sajones y estableció un imperio en las islas Británicas. En su relato aparecen figuras como el padre de Arturo, Uther Pendragon y su consejero, el mago Merlín, y elementos como la espada Excalibur; se menciona también el nacimiento de Arturo en Tintagel, así como su batalla final contra Mordred en Camlann y su retiro posterior a la isla de Ávalon junto a Morgana (hechicera entrenada por Merlín).
A partir del siglo XII, Arturo fue el personaje central del ciclo de leyendas conocido como materia de Bretaña, apareciendo en numerosos romances en francés. Chrétien de Troyes añadió otros elementos esenciales a su leyenda, entre ellos la figura de Lanzarote del Lago y la relación con el Santo Grial. En estas obras constantemente aparecen personajes provenientes de los países más relevantes del Medioevo Europeo: Inglaterra, Francia, Alemania, España, Hungría e Italia. Esto nos permite tener una concepción de cuales eran los Estados más importantes entre los siglos XI y XIV, y la forma en que eran percibidos en la literatura contemporánea. Después de la Edad Media la literatura artúrica experimentó un cierto declive, pero resurgió durante el siglo XIX y continúa viva a comienzos del siglo XXI, tanto en la literatura como en otros muchos medios.


INFLUENCIAS POSTERIORES AL REY ARTURO

Los siglos XVI, XVII y XVIII fueron menos abundantes en producción literaria referida a Arturo y sus caballeros.

En la época victoriana, las leyendas artúricas, eran un vehículo de la idealización de la monarquía y causa de la preferencia del Romanticismo por las historias medievales. Lord Tennyson abordó los mitos artúricos en varias obras. En esta época se hizo ampliamente conocida la obra de Malory, que se plasmó también en el terreno pictórico.


Mark Twain, en 1889, publicó Un yanqui en la corte del Rey Arturo Daniel Carter incluye el concepto de «tierra baldía», asociado a la historia del Rey Pescador: un territorio que no recuperaría su fertilidad mientras no desapareciese la maldición que pesaba sobre él.
T. S. Eliot, influido por esta historia, escribió una de las obras más relevantes de la literatura inglesa del siglo XX: "La tierra baldía" (1922).

El siglo XX ha aportado una enorme cantidad de títulos basados en la leyenda o sus personajes, especialmente desde la década de 1930, especialmente en los últimos 30 años, devido al éxito del género de novela histórica, al que contribuyó sin duda la enorme proyección de ventas de Las nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley (1982).

En 1937 Harold Foster comenzó a publicar en prensa la tira de prensa Príncipe Valiente, que forma parte del imaginario moderno.
Otro prestigioso autor, John Steinbeck escribió en 1976 Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros.

La leyenda de Arturo también se popularizó enormemente en el final de siglo por influencia del cine, destacando películas como el musical Camelot (1967), el Lancelot du Lac de Robert Bresson (1974), la comedia Los Caballeros de la Tabla Cuadrada, de Monty Python (1975) y la película de John Boorman Excalibur (1981).[43]

El gran éxito de Las nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley abrió la puerta a una innumerable secuencia de libros, tanto de ficción como de ensayo, en el que destacan autores como Stephen R. Lawhead o T. A. Barron entre otros.